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Blas

Os presento a Blas, mi nueva adquisición en peluches.

Escrito por Lyzzie el30 de Octubre de 2004 | Huellas (21)

autodestrucción: enter

Hoy es uno de esos días en los que mi principal ocupación es autodestruirme. Me dedico a posar un pie sobre mi cabeza y pisar fuerte para ir enterrándome en mi propio barro. Es uno de esos días en los que pienso que todo lo hago mal y que mis acciones a ojos de otras personas no son más que estupideces. La autocrítica destructiva me persigue y me atrapa entre sus demoníacos brazos para no dejarme escapar, ni siquiera sé si quiero hacerlo. Me veo inmersa en un círculo vicioso del que no sé salir, y donde la corriente me empuja a darme patadas a mí misma con violencia, golpeando mis aspiraciones y derribándolas sin compasión. Sólo sé mirar a mi alrededor y admirar que todo lo que me rodea me supera, que sólo soy una hormiga al lado de una gran montaña. En el fondo sé que algún día, me gustaría dejar de ser una hormiga para convertirme en una montaña, pero nadie me dio las instrucciones para hacerlo.

Escrito por Lyzzie el28 de Octubre de 2004 | Huellas (12)

Requiem

Un terrible suceso ha tenido lugar en Santa Coloma de Gramenet. En un piso de las inmediaciones, el famoso Gremlin llamado Gizmo, ha fallecido tras desprenderse de la estantería donde normalmente habitaba. Según las informaciones, el animalito se ha desplomado encima del teclado del ordenador, desde una altura de aproximadamente un metro. Ha sido atendido de urgencia, en estado grave, por el archiconocido fisioterapeuta Santakoman, y aunque se han utilizado dos lápices de elevada calidad para la intervención quirúrgica, el paciente entró en paro cardíaco y fue necesario realizar una desfibrilación auricular con una goma de borrar y un subrayador amarillo. Se intentó recuperar su vida inyectando 200 mg de cafeína, pero finalmente Gizmo murió a las 19:59, hora local. Más tarde, las autoridades han informado de que la víctima padecía un trastorno psiquiátrico bipolar y no habría podido soportar que Lyzzie, la que fue su cuidadora hasta el último momento, hiciera más caso últimamente a Totoro, el espíritu del bosque, que a él. La tragedia se ha podido mascar unas horas más tarde, cuando Totoro, bajo la presión a la que estaba siendo sometido, ha intentado suicidarse lanzándose desde la cama, sin conseguirlo. Lyzzie ha hecho las siguientes declaraciones a la prensa: "No pienso dar nunca más alcohol a mis peluches, está claro que los induce al suicidio".

Escrito por Lyzzie el24 de Octubre de 2004 | Huellas (17)

Napoleón y los médicos

El sargento corso que llegó a emperador de Francia sigue dando que hablar. Ahora, un equipo científico de San Francisco, dirigido por Steven Karch, afirma que Napoleón Bonaparte no murió de cáncer ni fue asesinado, sino que sufrió lo que podría calificarse como una trágica negligencia médica. Según la versión oficial, Napoleón falleció a causa de un cáncer de estómago, como certificó su médico personal Francesco Antommarchi en la autopsia. Pero en 2001 un análisis forense reveló que los cabellos del vencedor de Austerlitz indicaban que había sufrido una gran exposición al arsénico, de ahí que la hipótesis de un asesinato, urdido por el gobernador de Santa Elena, del inglés Hudson Lowe, tomara fuerza. Para Karch, la realidad es más anodina y vulgar: sus médicos, para limpiarle el estómago, le suministraron 600 mg de cloruro mercúrico que fueron definitivos. Dos días más tarde, el emperador moría.
Artículo de la revista Historia National Geographic

Escrito por Lyzzie el23 de Octubre de 2004 | Huellas (7)

mírame

Este texto NO está basado en un hecho real.

Mírame, postrada junto a la frialdad de estas paredes mientras tú te regocijas en la inconsciencia de tu odio. Mis mejillas se deforman bajo el peso de las lágrimas que me nublan la pizca de lucidez que me quedaba, y tu risa suena cada vez más fuerte dentro de mi cabeza, haciéndome recordar que no fui más que un títere de tu sarcástico teatro. Actuaste a conciencia, te aprendiste el papel y lo interpretaste a la perfección, tanto que te creí, y ahora sufro las consecuencias. Mientras mi corazón se desangra y mi boca sólo es capaz de escupir maldiciones, tú revoloteas a su alrededor aspirando hasta la última mota de ilusión, porque no eres más que un vampiro de sentimientos. Cuando te veo cerrar la puerta sin compasión dejándome tirada en este charco mortecino, sólo se me ocurre pagarte de la misma forma, pero no puedo, en el fondo, sé que no soy como tú.

Escrito por Lyzzie el19 de Octubre de 2004 | Huellas (15)

Blood

Siempre habían soñado con perderse en aquel lugar. Ya desde niños conspiraban a hurtadillas mientras los mayores discutían sobre política en el salón, aturdidos por la cerveza y escondidos tras el humo de los cigarrillos. Tenían planeado hasta el último detalle, habían marcado, en un mapa de la zona, el recorrido que seguirían, tenían los enseres necesarios para la supervivencia y para defenderse si fuera necesario, incluso habían planeado cómo sería su escapada y cómo volverían sin que nadie tuviera tiempo de percatarse de su ausencia. Contaban las leyendas del lugar que una terrible bestia vivía en las profundidades del bosque, era un ser de tamaño descomunal, terrorífico y sanguinario. Nadie aseguraba haberlo visto, pero sí que los que osaban adentrarse en el bosque nunca volvían a salir de él, tan sólo se encontraban sus brazos descuartizados y cabezas amputadas teñidas de sangre. Con el paso de los años, la mochila se había quedado guardada en un armario, pero era hora de recuperarla y de corroborar que aquello no se quedaba en una simple leyenda. Eric y Pablo se dirigieron hacia el bosque al caer la tarde, siguiendo un sendero pedregoso. Las ramas de los árboles se agitaban a su alrededor y el viento soplaba emitiendo un silbido casi imperceptible. La oscuridad empezaba a imperar, el sendero era ya difícil de divisar y apenas eran conscientes de si los golpes que asestaban con sus machetes caían sobre las zarzas que les dificultaban el avance, así que decidieron sacar la linterna.
- Eric, deberíamos sacar la linterna, cada vez está más oscuro y al final nos perderemos.
Eric se paró para sacar la linterna de la mochila, pero al pulsar el botón de encendido, ésta no dio señales de querer funcionar.
- Mierda, las pilas están gastadas, ¿cómo no se te ocurrió comprobarlo antes de salir de casa?
- En el bolsillo de la mochila hay unas pilas de recambio, venga apresúrate a cambiarlas.
Mientras Eric sacaba las pilas gastadas para introducir las nuevas, un rugido rompió el silencio de la noche. Los muchachos se sobresaltaron y las pilas salieron rodando por el camino. Intentaron a tientas econtrarlas pero les fue imposible. Comenzaron a caminar agarrándose el uno al otro, sin saber dónde dirigían sus pasos, ya no sabían dónde se encontraban y tan sólo podían contar con los reflejos que la luna dejaba caer sobre sus cabezas. A sus espaldas se escucharon unos pasos que se acercaban a una velocidad incomprensible. Ambos muchachos estaban asustados, tenían el terror acomodado en los huesos, ¿qué estaba ocurriendo? Empezaron a correr, pero Pablo tropezó con una piedra y cayó de bruces, cuando consiguió levantarse, su expresión se desencajó, delante de ellos había unos enormes ojos amarillos inyectados en sangre. La luz de la luna iluminó por un instante aquella bestia de colmillos punzantes y los gritos rompieron la tranquilidad del bosque para dar paso después al silencio.
Unos días más tarde, la policía científica encontró un par de brazos bañados en sangre, jirones de piel colgados de la rama de un árbol...y una pila entre los arbustos.

Escrito por Lyzzie el16 de Octubre de 2004 | Huellas (26)

Colega, ¿dónde está mi body?

Andaba yo algo trastocada (dormida, empanada, caraja perdida, o como quiera llamársele) esta mañana al salir de casa para coger el metro, cosa normal después de un puente de no te menees. Después de maldecir una y otra vez el maldito despertador, y sea dicho de paso, a la persona que me lo regaló (:D), no me ha quedado más remedio que salir de casa metida en una chaqueta abrochada hasta el cuello (primero porque hacía frío o a mí me lo parecía y segundo porque los bichitos de la gripe empiezan a invadirme de nuevo). Una vez en el metro y recogida la compañera de prácticas con la que voy por las mañanas (no sé como me lo monto pero siempre me acabo juntando con alguien de Badalona), nos hemos metido en el vagón casi volando y tras un recorrido entre empujones, codazos, algún que otro pisotón y apretujamiento (creo q en en vez de pagar a los de seguridad que al fin y al cabo no hacen nada, deberían contratar empujadores como en Japón ¬¬), hemos conseguido llegar a Plaza de España donde nuestro querido autobús nos recogería para llevarnos a la Zona Franca. Normalmente cogemos el 9 o el 109, pero inocentes de nosotras, hemos decidio coger el 72, en el que nunca habíamos viajado (aún habiendo repetido mil veces durante la semana anterior que el 72 no para en esa parada). Cuando ya llevábamos más de diez minutos de viaje, y empezamos a ver el Ikea, el Carrefour y todos los de su especie, nos hemos dado cuenta de que nos alejábamos de la Zona Franca y que nos adentrábamos en territorios desconocidos, hemos ido amablemente a preguntarle al conductor, que amablemente también nos ha dicho que ese autobús no iba a la Zona Franca, sino a San Boi de Llobregat! ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Resulta que nuestro 72 tenía que ser rojo y hemos cogido uno naranja! ¿Y qué le vamos a hacer si nos perdimos ese capítulo de Barrio Sésamo?
Así que nos hemos bajado enmedio de ese ¿polígono centrocomercial?, hemos cruzado la pedazo de carretera por un puente de metal que parecía que se iba a caer a cachos, hemos cruzado temerosamente otra carretera (porque la parada que había en el primer cruce estaba anulada), hemos cogido otro autobús que no sabíamos ni cual era que nos ha llevado hasta la campana (más o menos), hemos cogido el 9, y después de pegarnos una carrerita calle abajo, hemos llegado al fin al ambulatorio, casi muertas.
Moraleja: las mujeres y la orientación no son compatibles, lo reconozco ¬¬.

Escrito por Lyzzie el13 de Octubre de 2004 | Huellas (15)

¿Sabías qué?

La lechuga era uno de los afrodisíacos más utilizados por los egipcios, junto con el licor de granada, ya que despertaba el deseo sexual de los hombres y la fertilidad de las mujeres.

Para determinar el sexo de un feto, se hacía orinar sobre dos porciones sembradas, una con cebada y la otra con trigo. Si la cebada crecía más deprisa el feto era femenino, si germinaba antes el trigo la madre debía esperar el nacimiento de un varón.

Las altas temperaturas de Egipto hacían que la depilación de todo el cuerpo fuera una práctica muy habitual. Las mujeres se colocaban un recipiente transparente, lleno de ungüento perfumado, sobre la peluca con que se cubrían la cabeza. Con el calor, el producto se derretía y llenaba la estancia de un agradable aroma, con lo que se evitaba que el ambiente reinante en las fiestas y los banquetes se convirtiera en algo molesto para los invitados.

Los besos en la boca no fueron una práctica común entre los egipcios hasta el siglo VI a.C., cuando los griegos los puesieron de moda en el país del Nilo. Hasta entonces, los amantes juntaban sus narices para intercambiar el aire respirado, ya que creían que de esta manera tomaban la esencia del otro.

Las losas de caliza que recubrían la pirámide del faraón Kefrén no han desaparecido por culpa del tiempo y las catástrofes, sino que fueron arrancadas para ser utilizadas como material de construcción de las aldeas próximas.

Escrito por Lyzzie el10 de Octubre de 2004 | Huellas (12)

definitivamente

Las ideas y los recuerdos han andado a destiempo por mi mente haciendo un esfuerzo por comprender, pero no soy capaz de hacerlo. Reconozco el gesto que tuviste al rectificar y pedir dusculpas, y las acepto, las acepto de veras, pero hoy me sorprendo a mí misma gritando un "no" rotundo, un "se acabó". Bien sabe la gente que me conoce, y tú me conoces muy bien, que no soy una persona rencorosa, que me cuesta muy poco perdonar y que verme realmente enfadada es una ardua tarea para quien lo intente. Al principio pensé que sería bueno solucionar las diferencias hablando como personas civilizadas, pero en contra de mi cabeza, hablaba el corazón y a ese no se le puede engañar de forma alguna. Durante algún tiempo he intentado luchar contra su voluntad, pero ya no puedo, estoy agotada, estoy cansada de luchar contra un imposible. Estoy cansada de regalar mi confianza a quien no la merece, estoy cansada de mentiras, estoy cansada de desprecios y de que me utilicen. Lo siento, el corazón me dice que se acabó, que de momento no soy capaz de sostener una amistad dirigida por la nada hacia un rumbo incierto. Me duele decir esto, jamás pensé que llegaría a renegar de algo importante, pero tengo que hacerlo, tengo que liberarme. Quizá en un futuro me arrepienta de estas palabras, nunca diré que mi decisión ha sido la más adecuada, pero por lo menos podré estar tranquila, porque sé que he actuado en respuesta a mis sentimientos.

Escrito por Lyzzie el 7 de Octubre de 2004 | Huellas (14)

Se acabaron las vacaciones

Después de tres meses de las que seguramente serán las últimas vacaciones de verano hasta dentro de mucho tiempo, hoy se ha roto el momento de gloria y vuelvo a la vida real. La verdad es que el ambulatorio que me ha tocado, al principio no me hacía mucha gracia, porque teniendo cerquita dos de ellos me ha tocado en la otra punta de Barcelona. Pero después de asistir a la presentación, mi visión ha cambiado. Y ha cambiado porque voy a pasar un mínimo de tres semanas (después ya se verá donde me mandan) haciendo lo que realmente me gusta, pediatria XD. ¡A partir de hoy estaré rodeada de niños pequeñitos, pepones y mofletuditos :)! Creo que van a tener que poner en marcha un plan para las inundaciones por babas en la consulta XDD.

Escrito por Lyzzie el 4 de Octubre de 2004 | Huellas (11)

La lágrima de la esperanza



Vi rodar una lágrima
tras una mirada asustada y entristecida
que trataba de esconderse del dolor
de ese dolor causado en la verdad.
Vi volver la vista atrás
a aquellos que creían en la esperanza
y se consolaban con la fe
que les ayudaba a seguir adelante.
Vi cómo cañones de fuego
destruían la vida de miles de palomas blancas
que pedían a gritos la paz
y un mundo de sueños, ahora destruídos.
Quise volver al pasado
para ver otra vez sonrisas,
sonrisas que añoraba
por culpa de los miseles.
Miré mis manos en silencio
y pude advertir que no estaban limpias
estaban manchadas de incomprensión,
de una incomprensión que luchaba con la violencia.

Escrito por Lyzzie el 3 de Octubre de 2004 | Huellas (9)

Wenaaaaaaaaas

Bueno, parece que voy volviendo a la normalidad poco a poco!! Como veis he pasado a saludaros a casi todos, a los que no he podido no es que os quiera menos, es simplemente que no he podido entrar en los comentarios por alguna extraña razón ¬¬...En fin...que no os librais tan fácilmente de mí ;pp!! Pronto esto volverá a ser como antes ;)!!

Escrito por Lyzzie el 2 de Octubre de 2004 | Huellas (9)